Granada
Sigo abrazando la necesidad de dejar puertas entreabiertas sabiendo que pocos tendrán la valentía y la osadía de adentrarse. No voy a mentir, suelo ser una persona complicada y bastante cambiante. Alguien que no tiene la habilidad de contar hasta diez cuando se indigna y que tiene demasiadas quejas e imaginación que le hacen seguir adelante. Que no suele depender de nadie. Que ha aprendido a no depositar esperanzas y confianzas y dejar fluir. Que ha comprendido que lo mejor que puedes hacer por alguien es no encasillarlo en tus expectativas. Que probablemente desaparezca y hable un día random porque le apetece. Que sabe que las relaciones requieren constancia, pero le asusta parecer cargante. Que ha aprendido aprender a quererse, aunque no es una de sus mejores virtudes aún.


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