Sigues sin entender

Sigues sin entender lo mucho que me faltas.
Sigues sin entender que intenté de mil maneras parar mis demonios y que tu única función respecto a ellos era ser la persona que conocí.
Sigues sin entender que cada día que pasaba veía menos a mi compañero, el que me leía justo antes de dormirme. Del que hablaba de tantos temas como días pasé a tu lado.
Sigues sin entender que no comprendía como llegamos a tantos daños. A tantos golpes. A quedarnos solo en deseos y sueños.
Sigues sin entender que yo no era de vuelos baratos. Que había controlado mi vértigo y me había pegado plumas extra a la espalda.
Sigues sin entender que prefería hechos a palabras. Follarte hasta la extenuación que vivir sin saber qué es rozarte la piel.
Sigues sin entender que cada día soñaba con actos que nunca sucedieron. Que siempre se relegaban a un «muy pronto» que nunca llegaba.
Sigues sin entender que necesitaba esa valentía tuya que tanto me enamoró, que odio la resignación y que creí estar por encima de las imposiciones sociales.
Sigues sin entender que espero una prueba de que todos nos equivocamos contigo, incluida yo
Y yo sigo escuchando Wish you were here de Pink Floyd para ver si con un poco de suerte decides volver al nido.

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