Porque has decidido volver.













Decidiste volver y pintar de un cielo menos gris mi vida. Trazar una línea blanca en mi horizonte. Decidiste quedarte un poco más para ver donde hasta donde estamos dispuestos a llegar con nuestro juego de poderes. Decidimos destruirnos completamente o rearmarnos con la mejor de nuestras valentías. 

Pero no sin dejar de mirar por encima del hombro. No sin antes recordarnos nuestros pecados pasados. No sin antes recordar nuestra pasada huella, aquella que no pudo ser más profunda en mí, pero que dejó marca y cicatriz. Una que es imposible borrar, una que es imposible olvidar.
Tal vez sea cierto, puede que no seamos capaces de compenetrarnos, de vernos y, si me apuras, hasta de entendernos. No es posible, lo hemos demostrado miles de veces. Y sin embargo, no podemos dejar de mirarnos como si fuésemos el mejor manjar que hubiésemos probado o, en definitiva, lo mejor que me podría pasar.

Comentarios

Entradas populares